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Los escargots son
desde la Antiguedad, elogiados como manjar de los dioses. Existen relatos
de criadores de escargots, hechos por los romanos durante sus campañas
de conquista de Europa, donde los escargots eran alimentados con harina
y vino antes de abatirlos, para acentuar el sabor de la carne que seria
servida a los emperadores.
Los
franceses antiguos alimentaban sus escargots, recogidos de la naturaleza
con hierbas finas, en especial tomillo, que por sus propiedades desinfectantes
eliminavan las toxinas y enriquecía el sabor de la carne. Algunos todavía
insisten en extraer el Tortilhão de los escargots en el momento del
abate. Este procedimiento, según los verdaderos gastronomistas, no es
necesario si el ayuno de los animales es realizado correctamente.
Además, al eliminar el Tortilhão se elimina
tambiém la parte mas deliciosa de los escargots, así como aquella en
que se concentra la proteína de la carne. El consumo de escargots como
alimento es, entonces, una cuestión cultural y de información
sobre las virtudes de su carne.
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